La decisión busca evaluar si esta adquisición, que involucra a dos clínicas que compiten directamente en servicios hospitalarios y ambulatorios —principalmente en la Región Metropolitana—, podría afectar la libre competencia en el mercado de la salud privada.
En esta etapa preliminar, la FNE señaló que no es posible descartar riesgos competitivos, por lo que analizará si la participación accionaria podría restringir o entorpecer la competencia. También revisará la eventual presencia de directores o ejecutivos comunes entre ambas compañías u otros competidores, lo que podría agravar dichos riesgos.
La investigación continúa en curso, mientras la FNE recopila más antecedentes para determinar si la operación genera efectos anticompetitivos y si serán necesarias medidas adicionales.
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